Cómo los aceites esenciales me enseñaron a vivir desde el SER

Pt 2: De hacer a SER

Hoy quiero abrirme un poquito contigo y contarte algo muy personal. Todo lo que te comparto en mis blogs, cada consejo, cada experimento o reflexión, yo lo he vivido, lo he sentido y lo he experimentado, y los aceites esenciales han sido una guía silenciosa en mi camino.

Me han enseñado a parar, a escuchar, a sentir. A veces, un dolor físico no es solo un dolor: es la señal de una emoción que necesita ser reconocida. Con los aceites he aprendido a calmar la dolencia y al mismo tiempo mirar hacia dentro, preguntarme: “¿Qué emoción la causó? ¿Qué me está queriendo decir mi cuerpo?”

Han sido mis aliados para acercarme a la vida, a la naturaleza, a todo lo que me rodea. Hoy disfruto olerla, apreciarla, sentirla, valorarla, y puedo detenerme en los pequeños momentos que antes podía considerar “perder el tiempo”. Antes, estaba tan enfocada en hacer que no me permitía simplemente existir y disfrutar, pero ahora he aprendido que lo bueno de la vida está en los pequeños detalles, en compartir con familia, amigos o incluso en disfrutar de mi propia compañía en silencio.

Me han enseñado a que la naturaleza es nuestra mejor aliada. Tiene una planta, un aroma, para cada dolencia, para cada emoción que necesitamos soltar, para ayudarnos a vivir, sentir y dejar ir desde la conexión con nuestro cuerpo, sin acumular emociones que con el tiempo solo nos enfermarán. Me han enseñado a vivir en el aquí y ahora, no en el futuro, haciendo para tener sin sentido. Porque el tener y tener no te hace más feliz; el ser, sentir, vivir, valorar, apreciar y disfrutar sí lo hacen.

Me han enseñado a respetar los tiempos de cada persona, que todos no somos iguales y que cada uno tiene su propio proceso. Me han enseñado que tener la razón no sirve de nada, solo alimenta al ego. Me han enseñado tantas, pero tantas cosas que ni te imaginas. Porque no es que huelas y ya aprendes: te enseñan a ir paso a paso por tu vida, empezando por conectarte, valorarte, quererte, sentir, apreciar el cambio, soltar y comenzar de nuevo cada día con una actitud positiva, confiando en que la vida siempre fluye a tu favor si vives desde el SER. Y cuando algo no sale como esperabas, lo analizas y se convierte en un aprendizaje maravilloso que te hace crecer un paso más en tu vida.

He aprendido que hacer y hacer sin parar solo deja cansancio, y que siempre habrá más cosas por hacer mañana. Que ver una película en familia, leer un libro, dar un paseo o simplemente descansar no me hace daño, y que debo dejar atrás la culpa del “no hacer”. Ese momento de pausa también es crecimiento, es cuidado, es amor propio.

También he aprendido a buscarme, a pedirme y hacer respetar mis momentos, para sentirme, escucharme y amarme. Porque si yo no me quiero, ¿quién lo hará? 💛 Aprender a priorizar mis necesidades no es egoísmo, es un acto de responsabilidad hacia mí misma y hacia los que me rodean.

Todo esto me lo han enseñado los aceites esenciales, pero también las ganas de vivir de otra manera, con conciencia y presencia. Cada blog que escribo, cada tema que busco para ti, me lleva a leer, aprender, probar y experimentar. Y te voy a decir algo muy importante: nada de lo que comparto contigo lo he hecho sin antes vivirlo yo misma. Cada consejo, cada experiencia, viene de mi propia práctica, mis propios ensayos y mis propios errores.

El cambio hacia una vida más de SER lleva tiempo. No es inmediato ni perfecto, y requiere paciencia y constancia. Pero te aseguro que sin los aceites esenciales, que me han enseñado a conectar con la vida y la naturaleza, mi camino habría sido mucho más largo y complicado. Ellos me recuerdan que la vida no es solo hacer: es sentir, observar, respirar y disfrutar de cada instante.

Hoy vivo más consciente, más conectada conmigo misma, con mi familia, con la naturaleza… y puedo decir con certeza que la verdadera transformación comienza en pequeños gestos y momentos que elegimos para sentir y vivir, y que cada uno de esos momentos, por pequeño que parezca, suma a una vida plena y auténtica.

Deja un comentario