Si has llegado hasta aquí, ya vienes afinando el oído. En los dos artículos anteriores hablábamos de frenar, de observarte y de empezar a darte cuenta de cómo estás viviendo tu día a día. Hoy damos un paso más. Porque hay algo que suele pasar desapercibido:
👉 Tu cuerpo siempre va un paso por delante.
Antes de que tu cabeza formule una explicación lógica. Antes de que aparezca el discurso interno. Antes incluso de que puedas ponerle nombre a lo que te ocurre. El cuerpo ya lo sabe. Tensión en el cuello. Opresión en el pecho. Nudo en el estómago. Mandíbula apretada. Cansancio que no se va durmiendo. No son molestias “sin sentido”. Son mensajes.
La vida no se vuelve más fácil, pero tú sí te vuelves más hábil
Escuchar al cuerpo no es una promesa de vida perfecta. No evita conflictos. No elimina dificultades. No te libra de días torcidos.
Lo que hace es otra cosa mucho más valiosa:
✨ aligera cómo los vives.
✨ cambia desde dónde respondes.
✨ te devuelve soberanía interna.
Cuando aprendes a escuchar tus señales corporales:
- Detectas antes cuándo algo no te conviene
- Tomas decisiones con menos ruido mental
- Te recuperas antes de los golpes emocionales
- Dejas de forzarte a sostener lo que ya pesa demasiado
La vida sigue trayendo lo suyo. Pero tú ya no llegas en carne viva. Llegas entrenada.
Desde dónde decides lo cambia todo
No todas las decisiones nacen del mismo lugar. Puedes decidir:
- Desde el miedo
- Desde la urgencia
- Desde la culpa
- Desde la desconexión
O puedes decidir:
- Desde la calma
- Desde la claridad corporal
- Desde un sistema nervioso regulado
La diferencia no está en la decisión en sí. Está en el estado interno desde el que eliges. Cuando el cuerpo está en alerta constante, la mente busca salidas rápidas. Cuando el cuerpo se siente seguro, la mente se ordena. Por eso escuchar al cuerpo no es algo “espiritual” o abstracto. Es profundamente práctico.
Entrenar la escucha: poco, diario y real
Escuchar el cuerpo se entrena igual que cualquier otra cosa en la vida: usándolo. No hace falta hacerlo perfecto. No hace falta dedicarle una hora. No hace falta convertirlo en otra tarea más de la lista.
Pongamos un ejemplo sencillo y muy humano:
Imagina que un día haces un mal gesto y te duele la espalda. Vas al fisio, unas cuantas sesiones y mejoras. Pero en el fondo sabes que si te hubieras movido un poco cada día, si tu cuerpo hubiera estado más preparado, probablemente ese gesto no habría sido tan dramático. Con la escucha corporal pasa lo mismo.
No se trata de esperar a estar desbordada para parar. Se trata de pequeños momentos diarios donde te preguntas:
- ¿Cómo está mi cuerpo ahora mismo?
- ¿Estoy tensa, acelerada, agotada?
- ¿Desde dónde estoy viviendo hoy?
Ese gesto sencillo, repetido cada día, es lo que crea base. Sostén. Capacidad de respuesta cuando la vida aprieta.
Práctica corporal con aceites esenciales
Aquí no hablamos de usar aceites “porque sí”, hablamos de escuchar una señal del cuerpo y responder con conciencia. Te dejo algunos ejemplos reales y muy cotidianos.
🌿 Ejemplo 1: Dolor de espalda
Comienzas el día y te duele la espalda, te has levantado rígida, cargada, casi no te puedes mover.
Antes de seguir empujando el día:
- Aplica Blue Relief en la zona dolorida
- Hazlo despacio, con presencia
- Respira profundo mientras lo haces

Cuando el cuerpo empieza a relajarse, pregúntate:
¿Qué estoy cargando que no me corresponde? ¿Qué esfuerzo hice hoy —o llevo días haciendo— para demostrar, sostener o terminar algo? ¿Desde cuándo estoy viviendo en modo hacer constante?
No es para culparte, es para darte cuenta.
🌿 Ejemplo 2: Dolor de cabeza repentino
Estás bien y de repente aparece el dolor de cabeza.
Para un momento y antes de seguir:
- Observa cómo estabas respirando
- ¿Cuántas cosas estabas haciendo a la vez?
Aplica menta en sienes, nuca o donde sientas el dolor. Para 5 minutos, respira y desconecta. Muchas veces el dolor no pide una pastilla, pide pausa

🌿 Ejemplo 3: Noches en vela
Te vas a dormir y tu cabeza no se apaga.
Pregúntate con honestidad:
- ¿Cómo estoy llegando a la cama?
- ¿Con el móvil?
- ¿Con mil pensamientos pendientes?
Crea una rutina sencilla:
- Aplica lavanda en los pies
- Haz varias respiraciones lentas
- Deja todo lo que puedas fuera de la cama

No es magia, es repetición y verás cómo tus noches cambian.
🌿 Ejemplo 4: Sistema inmune bajando
Empiezas a notar:
- Tos ligera
- Malestar corporal
- Sensación de agotamiento
No esperes a estar KO.
Aplica RC o Thieves en:
- Plantas de los pies
- Columna vertebral
- Garganta y pecho


Hazlo una noche y otra. Porque esto no va de hacerlo una vez, va de crear el hábito de bajar el estrés para que el cuerpo entienda que todo está bien y puede recuperarse.
Un apunte personal
Cuando empecé en el mundo de los aceites no entendía muy bien cómo podían ayudarme. Hoy, después de casi 5 años, no los cambio por nada.
Me han ayudado a:
- Entender mejor mi cuerpo
- Bajar mis revoluciones
- Sentirme más conectada conmigo misma
Aquí solo te he puesto ejemplos simples, pero los hay mucho más profundos.

¿Sabías que Digize, además de ayudar a la barriga, también acompaña a liberar emociones no digeridas? Todo eso que tragamos, que no expresamos y que el cuerpo acaba somatizando.
Si leyendo esto has sentido que tu cuerpo te está pidiendo atención, escúchalo. No necesitas hacerlo todo hoy, no necesitas entenderlo todo ahora. Empieza por escucharte. Y si quieres aprender a usar los aceites y tu cuerpo como aliados, para vivir con más calma, más presencia y menos desgaste interno, aquí estoy. Explora el blog, escríbeme, te acompaño. La vida seguirá trayendo lo suyo, la diferencia es que tú sabrás desde dónde responder, y eso créeme lo cambia todo.
Vivir de otra manera
Nos enseñaron, y nos educaron, para vivir en modo hacer. Para producir más, para tener más, porque, supuestamente, cuanto más tienes, más vales. ¿De verdad todavía te crees eso? ¿Te parece que esa es una manera sana de vivir? Yo no lo creo, yo tomé la decisión de vivir de otra manera.
De disfrutar la vida, de disfrutar lo que hago y lo que comparto, de descansar sin culpa, de escucharme, de aprender cosas nuevas constantemente. Incluso de aprender a respirar… algo tan básico que ni siquiera sabemos cómo lo hacemos. Y sí, por supuesto, con mis aceites. No los cambio por nada en el mundo. Porque gracias a todo este camino, y después de años de práctica, mi vida ha dado un giro de 360 grados. No porque todo sea perfecto, sino porque ahora vivo más presente, más en calma, más en mí. Y eso, para mí, lo cambia absolutamente todo.




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